Esta es una historia curiosa… y, de algún modo, vergonzosa…

El tema es bastante sencillo. Una mañana de domingo, paseando por el parque con la cámara a cuestas, vi a un hombre, sentando, desayunando plácidamente en la terraza del parque. Su aspecto me pareció fantástico para un retrato. Esa cara, esa barba, ese pelo… me acerqué a él, y le pregunté si me dejaba hacerle una foto. Me dijo que si, y se la hice. Hasta ahí todo normal. El tema fue después cuando se la enseñé a un colega. ¿Le has hecho una foto a Ara Malikian?!?!?! … y yo, con cara a cuadro, viendo la foto y pensando para mis adentros… “ehhh… es verdad!, le he hecho una foto a Ara Malikian!… y yo sin reconocerlo!!!”… y es que, no todos los días vas a encontrarte delante de tu cámara con un genio de la talla de Ara, y menos, estar preparado para ello….