A veces pillo la cámara y salgo a dar una vuelta por la noche…

Suelen ser noches de insomnio, o de sueño trastocado, llámalo como quieras, pero la verdad que me relaja eso de salir por ahí, dar una vuelta, despejarme. Casi nunca voy con un rumbo fijo, y me dejo llevar. Y lo curioso es que mi ciudad, aunque “pequeña”, es bastante cambiante. Y siempre hay cosas nuevas, puntos de vista nuevos, nuevas formas de mirar, de ver, y de callejear por esta vieja Santa Cruz.